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    <title>cumpleaños &amp;mdash; Aquí escribo</title>
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    <pubDate>Thu, 14 May 2026 13:17:08 +0000</pubDate>
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      <title>Cuando me identifico con ser mamacita, pero ¿mamá? Parte I</title>
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      <description>&lt;![CDATA[Desafortunadamente nací un 10 de mayo, el Día de la Madre en México.&#xA;&#xA;Mi mamá empezó con el trabajo de parto el 9 de mayo, pero supongo que de alguna manera ya sabía que mi vida sería sufrimiento, por lo que me resistí lo más que pude en desalojar la comodidad y seguridad del útero. Fui necia desde antes de nacer. Según los relatos, el doctor que atendía a mi mamá tenía un hijo que estaba estudiando medicina. Mi mamá sentía que todavía aguantaba unas horas más, pero alrededor de las 3 y media de la tarde de un fatídico 10 de mayo y en contra de mi voluntad, me sacaron con violencia de mi preciado refugio a través de una cesárea. Hasta la fecha mi mamá cree que le metieron cuchillo solo porque el doctor quería enseñarle a su hijo cómo hacer el procedimiento. Como consecuencia, ahora porta una horrorosa cicatriz en nombre de la ciencia y la educación.&#xA;&#xA;Haber nacido el Día de la Madre ha sido una verdadera maldición. En México, las madres son veneradas casi como seres divinos. En casi todos mis cumpleaños fui casi completamente ignorada. Primero se felicitaba a todas las madres de la familia, y al último, con algo de suerte, me cantaban Las Mañanitas a mí. En la escuela, o no había clases ese día o estaba dedicado al festival de las madres; nadie se acordaba del cumpleaños de su tranquila compañerita. La única vez, ya siendo adulta, que llegué a organizar un festejo por mi cumpleaños, solo llegó 1 persona aparte de mí; los demás tenían que festejar a sus mamás, porque qué hijo tan desalmado se atrevería a abandonar a su madre en su día especial, aunque todos los demás días fuera un reverendo culero con ella. Incluso hubo alguien que me dijo que era su expectativa que yo no le robara protagonismo a mi mamá en ese día, aunque fuera mi cumpleaños. Ni siquiera podía salir a festejarme a mí misma, porque ese día la ciudad es un completo caos y todos los restaurantes están llenos. Las únicas veces en que mi cumpleaños fue realmente mi cumpleaños, fue en países en que el Día de la Madre no es un día fijo como en México, y las mamás son importantes, pero no al grado de llevarles serenata bien borracho en la madrugada.&#xA;&#xA;Pero lo que más me molestaba aunque no entendiera bien el motivo, era una frase que se me repitió hasta el cansancio, como si fuera algún tipo de premio de consolación: “Ay, cuando seas mamá, te darán regalo doble”. Eso me lo decía todo mundo, tanto conocidos como extraños. Supongo que mi mente infantil no llegaba a procesar el significado completo de esa frase, pero en el fondo intuía: “No recibo nada ahora, pero en el futuro será incluso doble recompensa. ¿Entonces tengo que convertirme en madre para dejar de ser ignorada?” La palabra clave en esa frase era “cuando”; nunca existió la versión en que se me dijera: “si decides ser mamá”.&#xA;&#xA;Realmente yo nunca tuve el instinto materno que se les despierta a muchas desde la infancia. Mi mamá cuenta siempre a quien quiera escuchar, con un ligero tono de pesar y decepción, que a mí nunca me gustó jugar con muñecas. Por mi iniciativa propia yo nunca hice juego imaginativo de creerme mamá, doctora o maestra. Eso solo lo hacía con otros niños porque me estaba adaptando a ellos y la mitad del tiempo me la pasaba confundida. En solitario, mis juegos de niña eran más bien funcionales. Sí, sí tenía Barbies™ (piratas, por supuesto), pero no me inventaba telenovelas de que tuvieran novios, esposos, hijitos, amigos o trabajos serviciales. Lo que me gustaba era diseñarles y confeccionarles ropa alucinante con la maquinita de coser que me regaló mi tía favorita. Me gustaba ponerlas en su camioneta o bicicleta y empujarlas fuerte por el escalón para ver qué tan lejos llegaban volando. El único bebé de juguete que tuve, que también me regaló mi tía favorita, lo pedí porque en la tele lo anunciaban como un bebé que comía de verdad y yo tenía que descubrir cómo funcionaba eso (conclusión: no era gran ciencia).&#xA;&#xA;Hasta los 30 años yo decía que no quería tener hijos cuando me lo preguntaban, aunque el nacimiento de mis sobrinos a mis 21 y 25 años respectivamente, me hizo dudar varias veces, sobre todo porque todos vivíamos en la misma casa, así que los vi crecer, los cuidé, les di de comer, los bañé, los consentí, los vi dar sus primeros pasos, escuché sus primeras palabras, les ayudé en sus tareas escolares, fui a sus festivales, ¡incluso les cambié el pañal sin sentir asco! En mi galería tengo muchísimas más fotos de ellos que de mí misma. Siendo sincera, los amé desde el momento en que me enteré que mi cuñada estaba embarazada. Honestamente puedo decir que es el amor más profundo, bonito, honesto e incondicional que he sentido en mi vida y ese amor solo ha crecido con el tiempo. Ha sido una experiencia verdaderamente sorprendente para mí.&#xA;&#xA;Fue alrededor de los 30 años que empezó a darme el famosísimo baby fever.&#xA;&#xA;Continuará…&#xA;&#xA;cumpleaños]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>Desafortunadamente nací un 10 de mayo, el Día de la Madre en México.</p>

<p>Mi mamá empezó con el trabajo de parto el 9 de mayo, pero supongo que de alguna manera ya sabía que mi vida sería sufrimiento, por lo que me resistí lo más que pude en desalojar la comodidad y seguridad del útero. Fui necia desde antes de nacer. Según los relatos, el doctor que atendía a mi mamá tenía un hijo que estaba estudiando medicina. Mi mamá sentía que todavía aguantaba unas horas más, pero alrededor de las 3 y media de la tarde de un fatídico 10 de mayo y en contra de mi voluntad, me sacaron con violencia de mi preciado refugio a través de una cesárea. Hasta la fecha mi mamá cree que le metieron cuchillo solo porque el doctor quería enseñarle a su hijo cómo hacer el procedimiento. Como consecuencia, ahora porta una horrorosa cicatriz en nombre de la ciencia y la educación.</p>

<p>Haber nacido el Día de la Madre ha sido una verdadera maldición. En México, las madres son veneradas casi como seres divinos. En casi todos mis cumpleaños fui casi completamente ignorada. Primero se felicitaba a todas las madres de la familia, y al último, con algo de suerte, me cantaban Las Mañanitas a mí. En la escuela, o no había clases ese día o estaba dedicado al festival de las madres; nadie se acordaba del cumpleaños de su tranquila compañerita. La única vez, ya siendo adulta, que llegué a organizar un festejo por mi cumpleaños, solo llegó 1 persona aparte de mí; los demás tenían que festejar a sus mamás, porque qué hijo tan desalmado se atrevería a abandonar a su madre en su día especial, aunque todos los demás días fuera un reverendo culero con ella. Incluso hubo alguien que me dijo que era su expectativa que yo no le robara protagonismo a mi mamá en ese día, aunque fuera mi cumpleaños. Ni siquiera podía salir a festejarme a mí misma, porque ese día la ciudad es un completo caos y todos los restaurantes están llenos. Las únicas veces en que mi cumpleaños fue realmente mi cumpleaños, fue en países en que el Día de la Madre no es un día fijo como en México, y las mamás son importantes, pero no al grado de llevarles serenata bien borracho en la madrugada.</p>

<p>Pero lo que más me molestaba aunque no entendiera bien el motivo, era una frase que se me repitió hasta el cansancio, como si fuera algún tipo de premio de consolación: “Ay, cuando seas mamá, te darán regalo doble”. Eso me lo decía todo mundo, tanto conocidos como extraños. Supongo que mi mente infantil no llegaba a procesar el significado completo de esa frase, pero en el fondo intuía: “No recibo nada ahora, pero en el futuro será incluso doble recompensa. ¿Entonces tengo que convertirme en madre para dejar de ser ignorada?” La palabra clave en esa frase era “cuando”; nunca existió la versión en que se me dijera: “si decides ser mamá”.</p>

<p>Realmente yo nunca tuve el instinto materno que se les despierta a muchas desde la infancia. Mi mamá cuenta siempre a quien quiera escuchar, con un ligero tono de pesar y decepción, que a mí nunca me gustó jugar con muñecas. Por mi iniciativa propia yo nunca hice juego imaginativo de creerme mamá, doctora o maestra. Eso solo lo hacía con otros niños porque me estaba adaptando a ellos y la mitad del tiempo me la pasaba confundida. En solitario, mis juegos de niña eran más bien funcionales. Sí, sí tenía Barbies™ (piratas, por supuesto), pero no me inventaba telenovelas de que tuvieran novios, esposos, hijitos, amigos o trabajos serviciales. Lo que me gustaba era diseñarles y confeccionarles ropa alucinante con la maquinita de coser que me regaló mi tía favorita. Me gustaba ponerlas en su camioneta o bicicleta y empujarlas fuerte por el escalón para ver qué tan lejos llegaban volando. El único bebé de juguete que tuve, que también me regaló mi tía favorita, lo pedí porque en la tele lo anunciaban como un bebé que comía de verdad y yo tenía que descubrir cómo funcionaba eso (conclusión: no era gran ciencia).</p>

<p>Hasta los 30 años yo decía que no quería tener hijos cuando me lo preguntaban, aunque el nacimiento de mis sobrinos a mis 21 y 25 años respectivamente, me hizo dudar varias veces, sobre todo porque todos vivíamos en la misma casa, así que los vi crecer, los cuidé, les di de comer, los bañé, los consentí, los vi dar sus primeros pasos, escuché sus primeras palabras, les ayudé en sus tareas escolares, fui a sus festivales, ¡incluso les cambié el pañal sin sentir asco! En mi galería tengo muchísimas más fotos de ellos que de mí misma. Siendo sincera, los amé desde el momento en que me enteré que mi cuñada estaba embarazada. Honestamente puedo decir que es el amor más profundo, bonito, honesto e incondicional que he sentido en mi vida y ese amor solo ha crecido con el tiempo. Ha sido una experiencia verdaderamente sorprendente para mí.</p>

<p>Fue alrededor de los 30 años que empezó a darme el famosísimo <em>baby fever.</em></p>

<p><strong>Continuará…</strong></p>

<p><a href="https://escribo.fanjo.xyz/tag:cumplea%C3%B1os" class="hashtag"><span>#</span><span class="p-category">cumpleaños</span></a></p>
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      <pubDate>Fri, 08 May 2026 17:24:48 +0000</pubDate>
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